1era vez haciendo dedo: los no planes y los personajes – La peca viajera

Y me despierto un miércoles de febrero y me doy cuenta que estoy libre hasta el sábado (seehhhh tenía trabajo y rutina en Buenos aires y me la gocé un montón, en serio AH <3) y me dije a mi misma, mi-misma, ¿por qué no nos vamos a Uruguay ida por vuelta? es un lugar que no conozco todavía y además me puedo quedar unos días más en Buenos aires gracias al sello de entrada que me darían al regresar a casa (ya se me estaban acabando los meses en ARG).

Pues suena bien y todo y hasta es fácil de hacer pero, esa misma noche después de dudar todo el día de si me iba o no, la garganta se me inflama horrible y no duele mucho pero no puedo ni tragar agua y me voy a dormir ya decidida a que no iba a ir; así que el jueves en vez de irme a Uruguay temprano como había planeado, me acuesto y descanso todo el día.

Duermo ese jueves desde temprano y me despierto un par de veces a la madrugada, ahora si por el dolor y molestia, y puff ya es viernes, y al parecer se controla un poco la inflamación porque ya puedo tragar saliva al menos. Esa mañana trato lo más que puedo de curarme ya que el sábado tendría que ir al trabajo en la noche, y el domingo la mesma historia, y tenía que servir comida y hablar y no puedo estar con esa PESTE puej ya que es un restaurante, un restaurante lleno de turistas y no, no se podía.

Así que, qué mejor cura que en realidad irme a Uruguay a lo loco, pero no sola sino con Sandra, la chica que vive en el apartamento que cuidé por un par de meses y que por cierto, recién llegaba de su viaje de mochila por Chile, pero que no fue suficiente porque le mencioné lo de Uruguay y sin pensarlo dos veces nos estábamos yendo. Y así fue, el viernes por la tarde (tipo 3pm) envié mensaje cancelando el trabajo del sábado y domingo, empezamos a ver si había couchsurfing en gualeguaychú para pasar esa noche y así salir tempranito hacia Uruguay, a dedo por supuesto ya que recuerden que yo tengo todo menos plata, jaja. *TODO a lo loco ah, nos tenían que ver empacando y demás.

Nos llevamos las mochilas llenas de comida, llenas de ilusiones de ver el carnaval en Uruguay (Sandra lo ama por el candombe, las murgas y todo lo demás), llenas de ajo, llenas de limón y miel y ánimos de que en el camino me curara con esos remedios y las buenas vibras, OH y mucha agua porque odiamos comprar el agua.

Salimos a Zarate a eso de las 5 o 6pm y a las 8:30pm ya estábamos en nuestro destino (que casi nos pasamos si no le preguntábamos al chofer donde estábamos), el destino era una rotonda/redoma donde sabíamos que los camiones/carros iban en dirección a Gualeguaychú, que es adonde queríamos llegar y dormir; así que ahí nos pusimos con el letrero que hizo Sandra, donde mágicamente cupo toda la palabra bien escrita en el primer intento. *algo así se veía el letrero [gUaleguaYchú].

Estaba oscuro y creo que ni nos veían los camiones o carros, entonces caminamos un poco más y pasando por una gasolinería nos habla un señor en un puestico de comida junto a otros señores y nos pregunta que adonde ibamos, le respondimos que a Gualeguaychú. Él justamente va para allá así que nos lleva y nos deja en la entrada del pueblo a las 10:20pm. En la entrada del pueblo Renzo y su papá nos preguntan que adonde vamos, les contamos y deciden llevarnos, y nos dejan practicamente a unas dos cuadras de la casa de Catriel, el chico que nos hospedaría esa noche por Couchsurfing.

Catriel nos va a buscar en la estación de policia donde nos dejaron Renzo y su papá. Al llegar a su casa nos encontramos con dos chicas y un chico que también estaban haciendo couchsurfing, nos enteramos luego porque pensábamos que habíamos llegado a una reunión de amigos de Catriel. Comimos, charlamos y nos conocimos un poco más antes de entregarnos al cansancio. Catriel nos cedió su cama, pero Sandra y yo le dijimos que no era necesario que nosotras dormíamos en el colchón que estaba en la sala, él insistió y terminamos durmiendo en su cuarto y él, en la sala con su perrita Basquia, ya que los otros couchsurfers estaban en el otro cuarto.

Nos despertamos temprano ese sábado para tomar un colectivo que nos acercaría a la autopista donde cruzaríamos a Uruguay y llegaríamos a Fray bentos (vamo arribaaaaaa). Nos bajamos del colectivo que hizo zig zag por todo Gualeguaychú y caminamos un poco para irnos a la autopista donde todos los carros pasaban para ir a Uruguay. En el camino nos paramos en un galpón a robar wifi, pero no tanto a robar ya que le pedimos la clave al dueño y él tan amable nos dejó estar un rato descansando en el galpón. En cuanto dijimos que muchas gracias que ya nos íbamos, vi a lo lejos como los trabajadores nos traían un mate con su termo y muchas galletitas, justo nos escucharon y se dieron la media vuelta y volvieron por donde habían salido junto al dueño, que al final salió y nos despidió con una sonrisa igual a la que llevábamos a la carretera.

Estuvimos un rato esperando, y durante esos minutos pude ver gauchos con sus típicos caballos galopando por el pasto, a otros en una especie de carruaje donde iban parados y a toda velocidad, pero esa velocidad no los detuvo para darse cuenta de que estaba tomando una foto y me preguntaron si salieron guapos. Mientras todo esto sucedía, yo preparaba sanguchitos para el camino sentada a un lado de la carretera y Sandra, estaba siendo Sandra. *O sea bailando, cantando y haciéndole caras a los que pasaban a ver si nos llevaban en sus autos LLENOS, todos estaban llenos, así que nos sonreían y señalaban a la multitud que llevaban dentro y que por SU culpa no nos podían subir, jaja.

Me levanto del asfalto y me sacudo las migas de pan y acompaño a Sandra a hacer dedo, pasan unos minutos más y pasa un auto pequeño que como que nos hace señas pero yo estaba en la luna y le digo a Sandra, ¿qué fue eso?, y nos volteamos y el carro pequeño se había estacionado y Sandra me responde, eso, es cuando el dedo funciona, ¡vaaaaaaaamoj!. Abrimos la puerta y está Paco con una sonrisota, un argentino que vive en Fray bentos con su esposa e hijo. Tiene una óptica en Gualeguaychú y va de vez en vez. Vivió mucho tiempo en Buenos aires capital y ahora disfruta de la calma que le ofrece Uruguay. Nos deja en la frontera después de cruzar un puente en el QUE NO PUEDES PASAR CAMINANDO, para que crucemos a pie y así sin más, nos despedimos de este pibe tan buena onda. Gracias genio.

Cruzamos la frontera, mostramos pasaportes, paseamos por la oficina de turismo y adquirimos mapas para la colección personal de cada una. La señora nos recomienda que vayamos a las termas de Salto y nosotras le decimos que gracias y nos vamos. Sandra de nuevo con su letrero mágico, en esta ocasión que decía MONTEVIDEO, se para en frente de la carretera y algo muy cómico ocurre, y es que todos los carros que pasaron llenos cuando estábamos haciendo dedo para ir a Fray bentos, vuelven a pasar y no se explican como nosotras estábamos ahí de nuevo antes que ellos. Y bueno, cruzar la frontera a pie nos da ventaja ya que las colas de carros son interminables por ser fin de semana y además carnaval.

Nadie se para pero ocurre otra cosa curiosa, uno de los camioneros que había logrado pasar la frontera estaba esperando a un lado de la carretera y no llevaba carga, nunca supimos por qué estaba esperando pero no importa porque él fue TODO y más en el viaje, seguro solo estaba descansando. La cuestión es que se nos acerca en su camioncito sin carga y Sandra va y habla con él. (SANDRA es mi gurú de hacer dedo, esta era mi primera vez así guerrera) Sandra regresa y me dice que nos vamos con él, y yo okey mi capitán. Nos subimos y Diego nos recibe con una sonrisota, y nosotras le respondimos igual, se venían MUCHAS horas juntos así que íbamos con las mejores vibras. Las conversaciones fueron buenas y en cuanto llegaron al tema de música, Sandra y él se lanzaban grupos y canciones y murga pa’ acá y murga pa’ allá. Diego también nos dice/confiesa que está en el mundo de los camiones porque paga bien y lo dice medio apenado, pero yo creo que solo estaba cansado y que estaba ansioso de llegar a casa a ver a su familia.

Después de un tiempo charlando, él nos cuenta que se va a encontrar con su pareja en donde deja el camión, pero luego los planes le cambian y él, al igual que nosotras, tendría que hacer dedo para poder reencontrarse con su pareja en otro lado. En el camino pasamos un camión y todavía no sé como, pero él sabía que era su amigo de hace años con el que trabajó en otra empresa de camioneros. Así que como íbamos más adelantados lo esperamos a un lado de la carretera, él le hizo una señal cuando pasó y el camión paró al toque. Lenguajes del camino, que se sho.

Diego va a hablar con el amigo y al regresar al camión nos cuenta, que el amigo no solo accedió a llevarlo a él en su ruta ya que le iba perfecto el camino del amigo por el cambio de planes de su pareja, sino que a nosotras también nos llevaría lo más cerca de Montevideo que pudiese. En ese momento teníamos a Diego así como cuando alguien mete el gol y ganan el partido, bueno así, felicidad plena, gritando “te amamooos Diego” y demás jaja. Cambiamos de camión y ahora el camión tiene carga, así que nos mudamos y este camión estaba todo decorado por dentro con borlas y tela roja, bien burlesco, bien camión, bien bello.

Diego entra al camión con su pote de Lysoform y lo rocía en todas partes mientras pide disculpas ya que este camión no es de él y no está prolijo como está el suyo, nos dice. Luego continúa con una frase célebre que va así: “Uruguay es Lysoform” y tira una carcajada. Nos cuenta que sus pasiones son llegar a casa, apagar el celular, estar con su familia, ir al supermercado y comprar todo para hacer un asado y cocinarle a su familia todo el día.

Después de unas horas y de turnarnos en tomar siesta Sandra y yo, llegamos con Diego a echar gasolina y el amigo de Diego, Miguel, llega también y se estaciona, aprovechamos de mudarnos ahora a su camión ya que Diego estaba pronto a dejar su camión con la carga. Salimos todos en dos camiones y ahora estamos con Miguel, él es un poco reservado y de verdad llegamos a pensar por un momento que odiaba mucho a Diego por habernos lanzado a nosotras en su camino, jaja. Diego deja el camión en su destino y se une con nosotras a seguir molestando a Miguel mientras maneja. Claro, con pote de lysoform en mano, AH. También se trae los regalitos que le lleva a la hijita y otras cositas que le lleva a su pareja. Por un momento me hizo acordar a mi papá que siempre nos lleva un detallito cuando se va de viaje.

Todos charlamos, todos reímos y de repente ya era hora de dejar a Diego para que se encontrara con su pareja y de ahí viajarían en auto a una pequeñas vacaciones. Diego se va con una sonrisota, la misma con la que nos recibió y seguimos nuestro camino con Miguel. Él nos cuenta que ya lleva catorce años en el mundo de los camiones y que es lo que hay, mientras se fuma otro cigarro. Le empezamos a hacer preguntas a Miguel sobre los costos de los buses y de donde nos recomienda cambiar los pesos argentinos que teníamos encima y nos dice alarmado, ¿no cambiaron en la frontera?, y nosotras nos miramos y le dijimos que nooo, que pensábamos que ahí nos podían estafar así que no.

El nos dice que puede salir en unos 70 pesos por los pasajes de las dos en el bus donde él nos dejaría, y que ese bus nos llevaría al centro comercial Tres cruces que estaba sumamente cerca del couchsurf que teníamos ya cuadrado Sandra y yo. Miguel al final resultó ser un dulce relleno de chocolate y mas dulce porque no solo nos dejó en toda la parada del bus #300 en piedras blancas (creo, ya no recuerdo), sino que nos dió los 70 pesos para poder tomar el colectivo de inmediato. Yo me puse a llorar porque yo se que la gente es buena pero presenciarlo siempre es impactante y hermoso y me quiebra todita. Nosotros no le pedimos plata, ni le pedimos que nos acercara tanto a Montevideo, todo esto lo hizo él después de insistir e insistir en que lo haría y ya.

Nos bajamos del camión con el corazón chiquitico y grandotote a la vez, dándole las gracias a Miguel y él nos dijo que hay que ayudarnos entre todos y se fue, triunfante en su camión mientras se fumaba otro cigarro. Al ver la parada, vimos que había un bus que estaba a punto de irse y echamos a correr y les dijimos al subir, ¿van saliendo? y el cobrador tan carismático me dice, ¿y tu qué crees? mientras se ríe y se sienta en su silla donde tiene una caja con monedas para poder cobrarle a la gente. Esto me encantó ya que en Buenos aires y otras ciudades a las que he ido, uno trata directamente con el chofer y acá no, hay un cobrador y creo que eso ayuda un montón al chofer ya que no tiene que pensar en el cambio ni en otras cuestiones. Pero este cobrador no es como los de las combis en Lima, este tiene su trono en la entrada del bus.

Yo seguía anonadada en el bus y Sandra creo que también, pero ya estábamos en Uruguay, en un colectivo que nos llevaría a unas cuadras de la casa donde dormiríamos, ya le habíamos pagado al señor cobrador y al final nos salió 60 pesos en total por el pasaje de las dos. Creo que pasó una hora y llegamos a Tres cruces, nos bajamos y fuimos directo a cambiar los pesos argentinos que teníamos encima. Yo cambié 600 pesos argentinos y me dieron 800 pesos uruguayos, que luego nos dimos cuenta que no alcanzaban pa’ nada, pero esa, es otra historia.

Salimos del centro comercial con una sonrisota, como las que habíamos recibido de todos estos personajes que nos iluminaron el camino y nos fuimos caminando a buscar comidita, a conocer Montevideo y a cazar murgas en Uruguay. (Les cuento sobre esa caza de murgas en el próximo post).

Era de día todavía al salir de Tres cruces y teníamos las mochilas llenas de comida, llenas de ilusiones de ver el carnaval en Uruguay, llenas de ajo, llenas de limón y miel y ánimos de que en el camino me curara con esos remedios y las buenas vibras, OH y mucha agua porque odiamos comprar el agua.

Está larguísimo esto pero no podía dejar por fuera a toda esta gente maravillosa que nos quiso ayudar.
Oh y otra cosita, he dicho que he vuelto activada con el blog pero lo que ocurre en mi Venezuela, no me deja pensar en nada más la verdad.

Gracias siempre. Un beso y espero hayan llegado hasta acá.

P.D. Lamentablemente no tenía espacio en el cel en la ida a Uruguay así que no tengo ni una foto. Las que tomé no se guardaron y bueno nada, lloremos un rato pero ya fue. Aquí les dejo unos videitos en honor a Tiranos temblad (búsquenlo en Youtube) y la típica foto de Montevideo. Ah y ella es Sandra 💕.

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